Rosalía ha vuelto, más fuerte que nunca. Rosalía está de regreso, más poderosa que nunca. La artista ha presentado su nuevo sencillo “Berghain”, una clara referencia al legendario club techno berlinés.
El lunes se estrenó lo que muchos ya describen como una obra maestra brutal, fruto de la colaboración con Björk, icono de la música experimental de los 90, el productor Yves Tumor, el director Nicolás Méndez y la productora Canada.
Berghain es mucho más que una canción: es una alegoría religiosa, un proceso psicológico, un viaje entre el Barroco, el Clasicismo y el Romanticismo alemán, donde Rosalía se desnuda artísticamente con una honestidad implacable.
Criada en Barcelona, Rosalía tiene raíces profundas en el flamenco, cuyas estructuras y ornamentaciones ha sabido incorporar siempre, incluso en sus temas de pop urbano y reggaetón.
Para el 7 de noviembre, ha anunciado su nuevo álbum, un proyecto ambicioso con 18 temas divididos en cuatro actos, lo que sorprendió a muchos de sus seguidores. El lunes 27 de noviembre de 2025, a las 17:00 horas, se estrenó el primer sencillo del disco.
La expectación era enorme: los fans esperaban un nuevo éxito de pop o reggaetón, algo bailable y pegadizo. Pero lo que escucharon fue algo completamente distinto.
Las reacciones en redes sociales no se hicieron esperar: en Instagram y TikTok abundan los vídeos de reacción, desde la perplejidad absoluta hasta las lágrimas, el escalofrío y la euforia total.
Mi propio feed en TikTok se llenó en cuestión de horas con cientos de vídeos y primeras interpretaciones.
Fue evidente: algo grande estaba ocurriendo.
¿Qué ocurrió exactamente?
En pocas palabras: Rosalía lanzó una pieza de música clásica.
Sí, has leído bien: música clásica alemana con orquesta de cuerda, y Rosalía canta como soprano, en alemán.
La artista posee formación clásica, y en este tema hace gala de ella con naturalidad.
La obra recurre a elementos del Barroco y el Clasicismo, y toma como símbolo central la figura de Blancanieves, de los hermanos Grimm, referencia directa a la tradición romántica alemana.
El resultado es una composición deslumbrante, que oscila entre el Barroco y la vanguardia contemporánea.
En una presentación en México el miércoles 29 de noviembre de 2025, Rosalía explicó que su próximo álbum, “Lux”, incluirá canciones en 13 idiomas y estará dedicado a mujeres fuertes y sagradas. Confesó haber trabajado en las letras durante más de doce meses.
El vídeo: simbolismo y cotidianidad
En el vídeo de Berghain, Rosalía abre unas cortinas y deja entrar la luz.
El sonido de la orquesta marca el inicio de una sucesión de escenas donde se mezclan lo cotidiano y lo simbólico: la vemos planchando, comprando, paseando, mientras aparecen objetos enigmáticos como una manzana mordida, un látigo, e incluso alusiones visuales a El mago de Oz y a Blancanieves.
A lo largo del vídeo, la artista parece atravesar una ruptura o una pérdida amorosa, simbolizada por un colgante en forma de corazón que ni el joyero puede reparar ni comprarle.
El momento más impactante llega cuando Rosalía aparece con una cinta roja en el pelo y rodeada de animales, una referencia explícita a la escena del clásico de Disney donde Blancanieves es acogida por las criaturas del bosque.
Sin embargo, la atmósfera se vuelve progresivamente más oscura: en pantalla aparece repetidamente la cita de Mike Tyson “I’ll fuck you till you love me”, y el vídeo concluye con Rosalía dormida, transformándose en una paloma. Un final cargado de simbolismo.

Análisis de “Berghain”
El nuevo tema está plagado de significados ocultos que reflejan una de las teorías psicológicas más profundas. Los elementos religiosos son esenciales para comprender el desenlace del vídeo, aunque toda interpretación sigue siendo subjetiva.
Desde los primeros segundos aparecen símbolos clave: la manzana roja mordida, el gesto de abrir la cortina como metáfora de dejar entrar los pensamientos intrusivos.
La genialidad del vídeo radica en cómo Rosalía interactúa con la orquesta, no como simple acompañamiento, sino como representación sonora de su mente.
Aunque la orquesta suena durante toda la pieza, ella nunca canta junto a ella, sino alrededor de ella, como si transitara entre sus propios pensamientos y los aceptara sin luchar contra ellos.
Esta metáfora se vincula con la Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT), una evolución de la terapia conductual que enseña a aceptar los pensamientos incómodos en lugar de resistirse a ellos. El vídeo representa ese instante en que una persona entiende que no puede controlar sus pensamientos, que solo puede seguir adelante a pesar de ellos.
Y en esa aceptación, finalmente, halla la paz.
En un punto del texto, Rosalía canta una frase equivalente a: “La única manera de ser salvada es mediante la intervención divina.” Aquí la artista realiza un acto de aceptación radical: reconoce que ha llegado a su límite y que solo la fe o la entrega espiritual total pueden ofrecerle redención. Es una rendición de cuerpo y alma.
A partir de ahí, las emociones estallan: pecado, deseo, amor y devoción, en tensión constante con lo divino.
Como en el mito de la manzana, o en la escena en que aparece desnuda mientras surge una cruz en su espalda, Rosalía fusiona sexualidad y espiritualidad, hasta que en el último plano, ya liberada de sus pensamientos, descansa en paz. Ha aceptado que los pensamientos carecen de sentido.
Una obra hipnótica, con una carga simbólica y emocional impresionante.
Otros símbolos del vídeo "Berghain"
- El umbral de la puerta simboliza la pureza frente al pecado.
- En el espejo se ve su imagen fragmentada, representación de su alma dividida.
- El acto de abrir la puerta remite a El mago de Oz.
- En el interior, aparece la primera alusión a Blancanieves: una virgen junto a una manzana mordida, símbolo del pecado original.
- Lleva una cruz en el zapato.
- Descubre un colgante en forma de corazón pegado a su suela.
- El azúcar sugiere una aventura perdida.
- Se quita la chaqueta y empieza a limpiar la casa, símbolo de las expectativas tradicionales.
- En la joyería aparece agotada y desesperada; las inscripciones médicas en la pared están en polaco.
- Se somete a un electrocardiograma: su corazón es examinado.
- Al volver, la puerta está abierta, aunque la había cerrado. La realidad y el sueño se confunden.
- El apartamento parece otro: el papel tapiz ha cambiado.
- Finalmente, Rosalía se convierte en Blancanieves con cinta roja, ojos enrojecidos, entre inocencia y oscuridad. Dormida, alcanza un instante de paz antes de transformarse en una paloma blanca y negra, símbolo de la paz, la pérdida y el duelo.
- El título Berghain alude simbólicamente al club techno berlinés del mismo nombre. No está claro si se trata de un homenaje o de una referencia metafórica.
- En entrevistas, Rosalía citó a Hildegard von Bingen como gran inspiración para la pieza.
- Algunos fans han señalado similitudes visuales con la película Tres colores: Azul del director polaco Krzysztof Kieślowski, centrada en el duelo y la reconstrucción personal.
Análisis musical de “Berghain”
Antes del estreno, Rosalía había publicado un fragmento de la partitura, lo que permitió a los seguidores más conocedores de música clásica tocarla y familiarizarse con su melodía.
Aun así, nadie esperaba la fuerza orquestal y la profundidad emocional del resultado final.
El tema fue grabado con la London Symphony Orchestra, con la participación de Estrella Morente, Silvia Pérez Cruz y coros del Monasterio de Montserrat y del Orfeó Català.
Compuesta en re menor, la pieza se apoya en solo tres acordes que se repiten en múltiples variaciones. A primera vista parecería monótona, pero gracias a los arreglos orquestales y a la producción, se convierte en un motivo hipnótico y adictivo.
Los acordes principales, La menor, Sol menor y La7 son habituales, pero el uso del La7 (A, C#, E, G) le añade una tensión bluesy que normalmente se resolvería en un Re mayor.
Aquí, sin embargo, Rosalía rompe la expectativa mediante combinaciones poco ortodoxas.
El virtuosismo del violín destaca de inmediato, con un tempo tan veloz que probablemente fue grabado a una velocidad más lenta y luego acelerado digitalmente.
La partitura publicada muestra tresillos de semicorchea, mientras que en la grabación se perciben fusas (treintaidosavos), lo que sugiere una aceleración deliberada en el proceso de producción.
Tras un ritardando dramático, Rosalía canta una octava más baja, en su registro natural y en español.
Aparecen ostinatos orquestales, glissandos de violines, pausas épicas y timbales: ecos de las grandes sinfonías clásicas, combinados con recursos propios del cine contemporáneo.
En la segunda mitad, el sonido se oscurece, se vuelve más sintético y surrealista, hasta disolverse en efectos de delay y distorsión.
Las letras en alemán dicen aproximadamente:
“Su miedo es mi miedo,
Su ira es mi ira,
Su amor es mi amor,
Su sangre es mi sangre.”
Rosalía describe la pieza como una especie de “oración para la noche”, un ejercicio espiritual e introspectivo.
Conclusión: la nueva Rosalía
Con Berghain, Rosalía demuestra una evolución artística radical.
Siempre ha mantenido una identidad europea dentro del panorama latino, pero ahora fusiona por primera vez el pop con la música clásica, el multilingüismo y un concepto audiovisual de alto nivel.
La colaboración con Björk confirma una orientación abiertamente experimental y vanguardista, alejada del pop comercial.
Todo apunta a que el álbum Lux será uno de los grandes lanzamientos de la música latina de 2025 y seguirá dando que hablar en 2026.
Con Berghain, Rosalía se sitúa en un territorio completamente nuevo. Después de conquistar la música latina y redefinir el flamenco, ahora fusiona lo sacro y lo moderno, lo académico y lo emocional, con una seguridad creativa que pocos artistas de su generación pueden alcanzar.
Este proyecto no solo expande los límites de su propio universo estético, sino que abre un nuevo capítulo en la historia de la música pop contemporánea, donde la espiritualidad, la identidad y la experimentación se encuentran. Lux promete ser uno de los grandes hitos del año musical, y probablemente el comienzo de una etapa aún más profunda y visionaria para Rosalía.
Carrera de Rosalía
En apenas unos años, Rosalía Vila Tobella ha conseguido lo que la mayoría de los músicos solo pueden soñar: crear su propio género.
Nacida en 1992 en Sant Esteve Sesrovires, cerca de Barcelona, creció inmersa en el flamenco, una forma de arte que más tarde fusionaría con hip-hop, pop latino, reggaetón, electrónica y música española contemporánea, construyendo así una identidad musical completamente nueva.
Hoy cuenta con más de 30 millones de oyentes mensuales en Spotify y ha sido reconocida por Billboard (2023) como una de las “25 mujeres más influyentes de la música”, además de ser incluida por Time Magazine en 2022 entre las “100 personas más influyentes del mundo”.
Rosalía no es solo una cantante: es un fenómeno cultural, una artista total que redefine los límites entre lo popular y lo académico, lo sensual y lo espiritual, lo hispano y lo global.
1. El Mal Querer (2018)
Su gran consagración llegó en 2018 con “El Mal Querer”, un álbum conceptual inspirado en la novela medieval Flamenca.
En este proyecto, Rosalía mezcla el flamenco tradicional con R&B, trap y música electrónica, creando un lenguaje sonoro absolutamente inédito.
El álbum fue aclamado por la crítica y marcó un antes y un después en la música hispana. El tema “Malamente” le valió un Grammy y varios premios internacionales, incluido el de Álbum del año.
Poco después, su colaboración con J Balvin en “Con Altura” (2019) se convirtió en un fenómeno global, acumulando más de 2.200 millones de reproducciones en YouTube.
Un dato curioso: El Mal Querer fue originalmente su trabajo de fin de grado en el Col·legi de Música de Barcelona.
Con ese proyecto académico, Rosalía ganó un Grammy. Pocas tesis pueden presumir de tal logro.
2. Motomami (2022)
Su siguiente trabajo, “Motomami”, lanzado en 2022, representó un salto hacia la experimentación sonora y emocional.
El álbum se aleja deliberadamente del flamenco puro y se adentra en terrenos de reggaetón, jazz, pop alternativo y baladas introspectivas.
La crítica lo describió como uno de los mejores discos pop de la década.
Con temas como “Saoko”, “Candy” o el superéxito “Despechá”, Rosalía se consolidó como una artista de alcance verdaderamente global.
Motomami le valió otro Grammy, y la revista Rolling Stone lo situó en el tercer puesto de los mejores álbumes de 2022.
Su gira mundial incluyó más de 50 conciertos en cuatro continentes, con actuaciones que combinaban danza, performance y experimentación audiovisual.
Era el nacimiento de una artista total, que ya no necesitaba etiquetas.
3. Lux (2025)
Sobre su nuevo proyecto, “Lux”, todavía se sabe relativamente poco, pero lo que se ha revelado apunta a una obra ambiciosa y conceptual.
El álbum incluirá 18 temas divididos en cuatro actos, siguiendo la estructura de las sinfonías del siglo XVIII. Cada acto aborda un aspecto distinto de la experiencia femenina: la mística, el feminismo, la transformación y la espiritualidad. Rosalía busca conectar los polos entre ilusión y pérdida, fe e individualidad.
Ha anunciado que los temas 12, 14 y 15 solo estarán disponibles en edición física (CD), lo que añade un aire de misterio al lanzamiento.
Entre las colaboraciones confirmadas se encuentran Björk, Yves Tumor, Carminho y Estrella Morente.
En sus declaraciones más recientes, Rosalía explicó que el título Lux, “luz” en latín, representa tanto la energía sagrada femenina como el proceso de iluminación interior, en un mundo que tiende a la confusión y al ruido.
El álbum promete ser un manifiesto espiritual contemporáneo, en el que se fusionan música clásica, pop experimental y multilingüismo.